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La frase...

"Te lamentas continuamente de cosas que dejaste de hacer o que hiciste mal en el pasado, como si eso sirviera ahora de algo. ¿Por qué no te perdonas y aceptas que hiciste lo mejor que sabías en cada momento y lugar?, tienes derecho a evolucionar."

domingo, 4 de enero de 2015

Cuando decidas venir.

De algo me aseguré: al mejor de los padres te daré. No conocerás el abandono, ni la ausencia, ni el rechazo proveniente de un papá...
Anoche tuve un sueño hermoso, de los más hermosos que he podido tener: me encontré de pie en un cuarto lleno de luz celestial, todo en ése cuarto era paz y quietud, la blancura era cegadora y no había absolutamente nada... de repente noté algo extraño, un peso entre mis brazos, un peso que se movía, baje la mirada y ahí estaba, un verdadero ángel, lo más hermoso y precioso que he visto en mi vida, una preciosura de bebé, en el sueño inmediatamente lo supe: se trataba de mi hijo. De repente frente a mi apareció un sofá, en ése sofá se encontraba sentada mi madre, una de mis tías, mi abuela (que en paz descanse) y mi suegra, las cuatro estaban fascinadas con la criaturita que cargaba entre mis brazos, mi mamá se paró y tomó al bebé, las cuatro mujeres comenzaron a llenarlo de mimos  y a admirarle con fascinación. Yo seguía parada ahí, mirando la escena sin moverme, admirando de igual manera, fascinada a aquél bebé,  mi bebé... ¡fue un sueño divino!

No, aún no me convierto en madre, no he tenido ése privilegio, es muy pronto todavía, no ha llegado mi momento, pero tengo la certeza de que más pronto que tarde pasará, es algo que sueño y anhelo, un deseo que comparto con quien ahora ya es mi marido.

Desde hace mucho tiempo he mostrado gran fascinación por lo que significa traer al mundo a un hijo, ése maravilloso don que poseemos las mujeres de engendrar una vida en nuestro vientre y traer esa vida al mundo, un nuevo ser, un pequeño ser humano que dependerá plenamente de uno durante muchos años... sin duda alguna es un proceso fascinante.

De pequeña yo nunca fui una niñita muy femenina que se diga, a decir verdad parecía más un varoncito: amaba trepar árboles y muros, los coches a control remoto y los juegos bruscos que generalmente son reservados para los chicos. Cualquiera que me conoció de pequeña habría pensado que al crecer yo sería una segura "marimacha", yo misma llegué a creerlo en determinada etapa de mi vida, no porque no me gustaran los chicos, sino porque no terminaba de sentirme cómoda siendo mujer. Cuando mi cuerpo se comenzó a desarrollar detesté todavía más mi realidad, mis pechos comenzaron a crecer y dolían, ése dolor me impidió seguir jugando de la manera brusca a la que estaba acostumbrada. Experimenté mi primera menstruación y eso me condenó todavía más, era lo más incómodo y desagradable que podría haberme pasado, pero era natural y tenía que pasar, desde pequeña me habían preparado para eso.

Dicen que cuando una niña experimenta su primera menstruación esto es señal de que ya se ha convertido en mujer... otros prefieren pensar que esto sucede al cumplir los 15 años o al perder la virginidad, como sea, el punto es que en mi caso particular la primera menstruación despertó en mi muchas cosas, entre ellas la fascinación de la que comencé hablándoles. 

Recuerdo perfectamente que pasaba horas pegada a la televisión mirando un programa que se llamaba "historias de partos", el cual consistía exactamente en eso: mujeres dando a luz, hablando sobre sus miedos e inquietudes a cerca de convertirse en madres por primera vez. 

Fue tanto mi trauma con aquél programa que inmediatamente me propuse estudiar neonatología u  obstetricia al crecer (idea de la cual desistí unos años más tarde al darme cuenta que la sangre me provocaba nauseas y las agujas me provocaban fobia.)

Aunque las ganas de estudiar medicina se fueron, la fascinación por dar vida jamás desapareció; Me di cuenta que haber nacido mujer era lo mejor que podía haberme pasado, comencé a amar mi cuerpo, gracias a el algún día yo experimentaría esa maravillosa sensación de engendrar un ser dentro de mi, viviría el milagro de dar vida y sabía (según lo que había escuchado) que experimentaría un amor a primera vista con mi hij@... desde muy temprana edad soñé con eso, aún sin comprender a plenitud la sexualidad y el proceso que requería traer al mundo a un bebé, en mi ignorancia e inocencia siempre soñé con convertirme en madre.

Conforme fui creciendo el deseo se intensificó más... ahora que estoy casada y tengo a mi lado al hombre de mi vida me es imposible negar que el deseo está presente aquí más fuerte que nunca, pero al igual que el deseo, la razón y madurez también crecieron con el paso de los años, estoy consciente de que todavía no es el momento, puede que físicamente esté preparada, pero económica y emocionalmente aún me falta crecer.

Pienso que uno jamás se encuentra completamente preparado para convertirse en padre o madre, al final de cuentas esto termina siendo algo instintivo, ése instinto supremo de dar la vida por los hijos, ése amor divino que se genera de manera espontánea desde el momento en que se sabe que se tendrá un hijo... 

Ignoro en qué momento me tocará a mi conocer ése tipo de amor que sólo una madre es capaz de sentir, probablemente suceda cuando menos lo espere o planee, puede ser temprano o tarde,  en mi ignorancia quizá piense estar preparada, quizá no, pero mi corazón se ha venido preparando durante toda su vida, cuando el momento llegue de algo puedo estar segura: mi hija o hijo habrá sido el más deseado, esperado y amado de todos, nacerá y crecerá dentro de un matrimonio, sus padres lo amarán desde el primer momento, lo darán todo por él o ella, cualquier sacrificio que se tenga que hacer se hará...

Algún día te conoceremos, llegarás a nuestras vidas para llenarlas de luz. Anhelamos ése momento, anhelamos poder verte, saber cómo serás ¿sacarás mis ojos o los de papá? ¿preferirás los libros y la poesía como mamá, o el rock y la batería como papá? 

Soñamos contigo, muchas veces nos hemos sorprendido solos en la habitación fantaseando sobre ti, hablando sobre tu futuro: tu nombre, la manera en la que decoraremos tu habitación, la forma en la que manejaremos tu crianza.  Serás tú la prueba viviente y ferviente de nuestro amor, serás tú nuestro mayor amor, nuestro mayor orgullo, nuestra principal razón.

No sabemos cuando vendrás, pero acá estaremos esperándote. Puede que nos sorprendas, puede que no, pero desde ya nos tienes amándote.

Siempre te apoyaremos, de manera incondicional ahí estaremos. De algo me aseguré: al mejor de los padres te daré. No conocerás el abandono, ni la ausencia, ni el rechazo proveniente de un papá, siempre tendrás a un padre que se convertirá en tu héroe, y a una madre que será tu fiel protectora. Jamás llorarás pensándote insuficiente, en tu corazón jamás se formarán dudas y temores a cerca de tu origen, no tendrás reproches sobre tu existencia. crecerás siendo el niño más amado, la hija más cuidada,  te sentirás seguro desde tus primeros pasos, las manos de mamá te sostendrán mientras aprendes a caminar, los brazos de papá te consolarán cuando después de una caída necesites llorar. Y crecerás, elijas lo que elijas siempre te vamos a apoyar, jamás tendrás temor de tus sentimientos expresar, seguro estarás: pase lo que pase, sea lo que sea nosotros te vamos a apoyar.

No sabemos cuando vendrás, pero acá estaremos esperándote. Puede que nos sorprendas, puede que no, pero desde ya nos tienes amándote.

-AdriannaRossi.-

2 comentarios :

  1. Un post precioso y triste a la vez.
    Me ha gustado mucho!
    Un besote!^^

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  2. Yo no lo veo para nada triste sino muy esperanzador. Desde siempre yo también he soñado ser madre, aunque considero que tampoco estoy preparada. Eso sí, cuando nazca no le faltará de nada, sobre todo no le faltará amor de sus papás y abuelos :)

    Un beso Adri, un placer tenerte por aquí de nuevo.

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