Blogger news

gadgets para blogger

La frase...

"Te lamentas continuamente de cosas que dejaste de hacer o que hiciste mal en el pasado, como si eso sirviera ahora de algo. ¿Por qué no te perdonas y aceptas que hiciste lo mejor que sabías en cada momento y lugar?, tienes derecho a evolucionar."

miércoles, 24 de abril de 2013

¿Cómo afrontar las malas rachas?

"Mi voluntad se desploma, como lo hace mi fe. Aparento estar bien, pero la verdad dista mucho de esa mentira. "

Hay momentos en la vida de todos, en los que parece que nos llueve sobre mojado  No hemos terminado de salir de una complicación cuando de pronto se nos vienen dos o más encima. Algunos le llaman mala suerte, otros malas rachas, otros no le ponen nombre, simple y sencillamente son circunstancias desafortunadas que se presentan y ya.

Independientemente de nuestra manera de pensar, creo que tarde o temprano a todos nos termina quebrantando ver que nada nos sale bien, que la carga sólo se hace más pesada, nunca se aliviana, que el sufrimiento no parece tener fin, que por más oscura que se vea la noche, no parece haber amanecer, que a Dios se le está pasando la mano, y ya no sólo nos apreta, sino que comienza a ahogarnos.

¿Quieren que les confiese algo? en este preciso momento yo comienzo a sentirme así, creo que nunca me había visto en una situación como esta, pese a que he pasado por muchísimos malos ratos, jamás me había sentido tan agobiada como ahora. Pensé en escribir una especie de manual sobre cómo afrontar las malas rachas, tal como titulé esta entrada, pero entonces me dí cuenta que no... no estoy en condiciones de aconsejar, creo que ha llegado el momento de admitir que necesito consejos. 

Siempre he sido un libro abierto de auto ayuda para muchos, siempre he tenido las palabras apropiadas para cada situación, para cada persona y para cada caso, muchos me han agradecido, otros me han adulado por mi talento para escribir e inspirar a mis semejantes, creen que así de bien como aconsejo, soy capaz de superarme y terapiarme a mi misma, y lo admito, en la mayoría de las ocasiones así lo hago, y me resulta bastante bien, pero creo que las circunstancias que se me han presentado últimamente me han llevado al límite, ya no puedo ser un libro de auto ayuda, sino un buzón de sugerencias. Me he vuelto vulnerable, y necesito que me cuiden, que me lleven de la mano, que me levanten ahora que he caído.

Decidí no escribir sobre "Cómo afrontar las malas rachas", sino buscar ayuda y preguntar "¿Cómo afrontar las malas rachas?" , porque sinceramente he utilizado todos mis recursos, toda mi motivación y mi fuerza interior para mantenerme firme ante la adversidad, creo que me he mantenido bien, pero comienzo a sentir como mis rodillas empiezan a temblar, mi equilibrio se vuelve tambaleo, y si no busco ayuda en este preciso momento, puedo ahogarme en mi propia confusión.

"Jehová es mi fortaleza", ese ha sido mi mantra hasta ahora, y me avergüenzo de decirlo, pero comienzo a cuestionar a mi mismo Dios. Si tanto confío en Él, ¿por qué me siento abandonada? ¿adonde está mi luz al final del túnel? que alguien me lo diga por favor. El dolor físico comienza a nublar mi  capacidad de creer, el dolor físico se comienza a sentir también emocionalmente... ¿hasta cuándo habrá dolor?

Estoy cansada... estoy exhausta  Soy demasiado joven, pero mi joven cuerpo comienza a cansarse, y no es para menos. Mi voluntad se desploma, como lo hace mi fe. Aparento estar bien, pero la verdad dista mucho de esa mentira. Quisiera llorar, que me tomaran en serio, que se preocuparan por mi, que comprendieran que verdaderamente siento dolor, que me carcome desde adentro... pero nadie cree a plenitud lo que aquejo, y eso vuelve aún más insufrible mi malestar. 

Necesito desahogarme, quisiera golpear algo, tener una fuerza sobrenatural y ser capaz de tirar muros abajo, pero no puedo... mi desahogo son las palabras, las letras, la poesía; Mi desahogo son ustedes, porque aunque no los miro a la cara, sé que leen mis palabras, sé que se toman cinco minutos de su tiempo, cinco minutos de su tiempo en que son total y completamente míos, y eso me hace sentir querida e importante, me hace pensar en seguir, me hace recobrar fuerzas, porque sí: cuando escribo me siento poderosa, sumamente fuerte e implacable, así necesito sentirme.

Gracias por su tiempo, por sus palabras y su preocupación. Repito mi pregunta: ¿cómo afrontar las malas rachas? sé (o creo) que no serán eternas, pero quisiera que acabaran ya, en este mismo instante, de una vez por todas. Mi paciencia y mis fuerzas se han desvanecido, ya no puedo más.

-AdriannaRossi-

14 comentarios :

  1. Ser pacientes, y empezar a modificar ciertos pensamientos negativos. Valorar lo positivo, y además, comunicarte con quienes quieres que cambien para bien.

    ResponderEliminar
  2. Yo encantado de ayudarte como no devolverte el favor con lo mucho que me ayudas al leerte, pero me gustaría saber cuál es el problema, quizás un enfoque desde afuera pueda ayudarte, quizás es algo personal y debo sugerir solo generalidades. Ok, comencemos, el problema tiene solución? Depende de ti o de otra persona? Si depende de ti que necesitas para resolverlo? Puedes conseguirlo?
    Si no depende de ti? Puedes influir sobre la persona sobre la que decide?
    Si el problema no tiene solución, que es lo peor que puede pasar?? Puedes tomar medidas para disminuir el impacto negativo, Si respondes esas preguntas te aseguro que podras encontrar la solución! Un besote!

    ResponderEliminar
  3. A ver, creo que las malas rachas no existen. Lo que existe son etapas en la vida de uno que nos ayudan a crecer y hacernos más fuertes. No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista. Piensa eso y solo espera a que llega la luz, pase la tormenta y ese momento en el que los aguaceros se secan y los rayos de sol empiezan a notarse, será mágico.

    Te mando un beso y las mejores vibras!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No se como llegue a leer esto pero esta muy bueno.

      Eliminar
  4. Hola Adrianita. Muy sentido tu post,

    Créeme que me siento plenamente identificado contigo, porque yo también me he sentido en algunos momentos con unos deseos irrefrenables de mandar todo a la porra y uno se siente como si estuviera en un pozo sin fondo.

    Concuerdo con lo dicho por Gary. Sería bueno saber qué es lo que aqueja y en base a ello, se puede pensar en cómo afrontarlo. Tu siempre me has brindado paz cuando leo tus posts. Y ala distancia, sabes que puedes contar conmigo siempre. Cualquier cosa, ya sabes mi correo: luisguadalupe3263@yahoo.com. Estoy a tu entera disposición.

    Te mando un beso grande y el más grande de los abrazos, con la mejores vibras para tí.

    LUCHO

    ResponderEliminar
  5. Hola!!!Acabo de descubrir tu blog!te felicito por estos artículos.Te invito a visitarme para que dejes tu opinión y sugerencias!
    Muchas gracias!
    Te espero en:

    http://www.miredline.blogspot.de

    ResponderEliminar
  6. WOW... no sos la única en mala racha, tengo que admitir que somos miembros del mismo club... y realmente no hay sugerencias para estas exatrañas circunstancias de la vida, solo vivir con la esperanza que mañana será mejor que hoy...
    un saludo y gracias por tan sincera entrada

    ResponderEliminar
  7. En la actualidad estoy pasando por malos momentos ...a mi marido le dio un infarto,a mi hija le paso un accidente y estuvo grave en el hospital y a ahora mi hijo pequeño se quebró la clavícula todo eso en no menos de un mes...estoy comenzando a perder mis fuerzas y solo tengo ganas de llorar

    ResponderEliminar
  8. Hola Adriana. Descubro tu texto a dos años de esa mala racha. Soy yo la que está en ese tren obscuro. Me rompió el corazón tu artículo. Así me siento. Cuéntame, ¿cómo estás ahora? ¿Superaste esa dolorosa etapa? Te abrazo.

    ResponderEliminar
  9. La mala racha es uno de esos nubarrones oscuros que tiñen de gris algunos períodos de nuestra vida. Algunas veces se marcha igual que vino, repentinamente, y uno siente el alivio de ese viento salvador que se la lleva: es un cambio, una sorpresa, una buena noticia. Algo que acaba con la mala racha y la convierte en una pesadumbre efímera, inmediatamente seguida por un suspiro de “ya pasó”. Otras veces pasa mucho tiempo sobre nosotros y parece que se fuese a quedar para siempre, como esos visitantes pesados e insufribles que sabemos cuando llegaron, pero ignoramos cuando se irán.

    Pero como todo en la vida, las malas rachas también tienen su parte buena: sirven de filtro catalizador para descubrir con quienes podemos contar y con quienes, no. Son un caudal de sorpresas a este respecto, porque ponen de manifiesto situaciones que siempre se suelen llevar consigo a alguien. A algún hermano, que a fin de cuentas, era una simple unión biológica y no lo sabíamos, o a algún amigo que ostentaba ese título hasta entonces, sin merecer más que un pequeño diploma de conocido.

    Pero quizás lo mejor de una mala racha es que nos aproxima y nos conecta con esa persona cercana que solemos tener tan olvidada: nosotros mismos. Una noche contemplamos en el espejo nuestra expresión de tristeza y preocupación, y a la mañana siguiente nos sale una vena de fortaleza -no sabemos muy bien de donde- que nos dice que no estamos dispuestos a rendirnos, que vamos a luchar por nosotros mismos, por reencontrar un trocito de cielo azul. Y entonces tiramos de la carreta de nuestra vida, -a veces pesadísima-, y salimos a la calle, le sonreímos al panadero, miramos al sol para contagiarnos de luz, y esa misma tarde le escribimos una carta a un viejo amigo, y salimos a comprarnos unos zapatos nuevos, o a cortarnos el pelo. Aunque después, cuando llega la noche, de nuevo nos abracemos a la almohada con vértigo, como si nos hubiesen quitando el suelo de debajo.

    Las malas rachas nos sirven para distinguir las buenas. Son el termómetro de la vida, el punto de referencia que indica que lo que deseamos está en cualquier otra parte o el cualquier otro momento, y nos impulsa a luchar por encontrarlo, a veces en la esperanza, otras tan sólo en el recuerdo, en esos momentos guardados en la memoria en los que descubrimos que éramos felices, sin saberlo.

    Son el espacio y el tiempo en los que aprendemos las mejores lecciones de la vida. ¿Quién no se ha visto transformado después de una mala racha? ¿Después de superar una enfermedad, una merma en nuestra economía, un obstáculo de cualquier tipo?. Las vidas más ricas y profundas están llenas de momentos adversos. Son las escuelas privadas de la experiencia: se paga un precio alto, pero se aprende mucho.

    Las malas rachas nos enseñan a apreciar los valores cotidianos que teníamos olvidados. Es como cuando salimos de casa un día en el que todo nos sale mal, -esos días en los que hubiésemos deseado no levantarnos de la cama- y llegamos a casa, miramos nuestras zapatillas con cariño, y un huevo frito con patatas sobre la mesa, un sillón y un buen libro, se convierten en pequeños trozos de satisfacción.

    Cuando la mala racha es larga, el ser humano intenta aprender a vivir con ella; se adapta, aplaza sus objetivos o los cambia por otros menos ambiciosos. Con el paso del tiempo se da cuenta de que quizá no es menos feliz, sino que ha ido cambiando el significado del bienestar, hallando la felicidad que está siempre en el interior, que depende más de nuestro enfoque que de las situaciones por sí mismas. Una felicidad que es más un estado que una experiencia y que es posible mantenerla, al margen de muchas de las fluctuaciones de la vida.

    ResponderEliminar
  10. Estaba triste y encontré esto en Google q me hizo sentir mejor espero ya te encuentres mejor

    ResponderEliminar
  11. Confía en Dios, confía y sigue confiando, es desesperante que las cosas no cambien que cada día la situación no mejore si no todo lo contrario, los tiempos de Dios son perfectos y no hay mal que por bien no venga, aveces solo son procesos de cambio, pruebas de fortaleza y de fe, Dios no te mandara algo que no puedas soportar pronto veraz la luz y el camino y veraz que todo pasa por algo y lo único que prodras recordar de esta mala racha sera tu gran fortaleza y mucho aprendizaje, que Dios te bendiga y no caigas solo desahogate todo lo que puedas aquí estamos para escucharte y ayudarte.

    ResponderEliminar
  12. Cuando yo tenía 20 años decía que mi vida era un infierno y que tenía serios problemas tanto internos como externos. Comencé a beber a la edad de 16 años y la vida de un alcohólico no es nada llevadera, la gente no confía en ti, tu mismo no confías en ti. Luego tuve 30 y me di cuenta que de lo que me quejaba en los 20 era pan comido a mis 30. Ahora si tenía problemas de verdad. Ahora que tengo 45 observo mis problemas de los 30 y me dan risa. Tengo una mala racha de 25 años donde mi familia me ha dado la espalda, donde los grupos ya no confían en mi, donde las empresas ya no te quieren contratar, donde tu pareja te deja por un hombre mas joven o con mas dinero, donde debes a muchas instituciones, donde te paras todos los días a hacer ejercicio y te vuelves solitario y de verdad, aún tengo Fe en que mi vida con la ayuda de mi Dios ha de sonreírme algún día. Ataques de Ansiedad, palpitaciones fuertes de corazón, miedo a vivir. Yo se de eso, pero si reflexiono quizá si llego a los 60 entones ahí si diré. ¿Qué pensaba yo a los 45? jajaja, ahora si estoy con problemas!!. La solución?. Hace poco ví una película que se llama "El contador". Ahí creo que está la clave. No he querido enfrentarme al dolor, prefiero seguir sufriendo que no es lo mismo. Morir en el intento!!, porque a poco eso es vida?, esa no es vida!!. Dejaré de quejarme, agradeceré que aún estoy con vida y seguiré dando de comer a mi Fe, porque, la Fe se practica en los momentos difíciles. Entré de casualidad a tu foro, te saluda un amigo que pese a que la vida ha sido dura con él, quiere seguir viviendo y que su Dios se sienta orgulloso de él. Saludos!!

    ResponderEliminar
  13. Estos últimos meses de mi vida a mis 40 años han sido los mas duros de mi vida, mi padre murió tras una lenta y angustiante agonía, mi fuerte madre ya tiene achaques de la vejes, y la mujer q tanto amo me dejo por otro ,mi hija adolescente tiene problemas de conducta, mi hijo fue abusado por su primo, mi auto mi herramienta de trabajo fue chocado y no me pagaron la reparación, perdí mi trabajo, problemas económicos, lo que mas me duele es la traición de mi mujer, nunca me apoyo en esta etapa mas bien me abandono y me humillaba, me rechazaba y se ufanaba de su nuevo amor ella vio mi desesperación por retenerla y peor me abandono y abandonaba a mi hijo por irse con su amante y dejaba a mi hijo donde su hermana donde su primo lo abuso y no hizo nada al respecto, ni cuando choque ni cuando murió mi padre tuve su apoyo me siento muy mal aun la quiero pero no se que hacer quiero irme desaparecer no verla mas para no sufrir pero mis hijos no puedo dejarlos. Pedro.

    ResponderEliminar