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La frase...

"Te lamentas continuamente de cosas que dejaste de hacer o que hiciste mal en el pasado, como si eso sirviera ahora de algo. ¿Por qué no te perdonas y aceptas que hiciste lo mejor que sabías en cada momento y lugar?, tienes derecho a evolucionar."

jueves, 25 de diciembre de 2014

Sobre el ser humano y su naturaleza.

"La existencia y permanencia del ser humano en éste mundo es regida por el miedo: tememos a Dios, a las deudas, al gobierno, a la delincuencia, a las enfermedades, tememos a ser traicionados, tememos al fracaso, incluso tememos de nosotros mismos..."

Es cierto, somos seres humanos y nuestra naturaleza es la imperfección: somos vanidosos, celosos, egoístas, mentimos y lastimamos, prometemos y fallamos. Algunos seres humanos conocen la vergüenza, otros fingen no hacerlo para apaciguar la culpa de sus acciones.

Hay un libro que por muchos es considerado sagrado el cual cita que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de un Dios perfecto, justo y misericordioso, un Dios omnipotente y omnipresente que por sobre todas las cosas es fiel, un Dios de amor y verdad... al pensar en ése Dios y pensar en lo que realmente somos los seres humanos sólo me queda suponer que en alguna parte del camino perdimos nuestra esencia, se nos olvidó nuestro origen, el ser humano ya dejó de ser humano por un simple y claro hecho: perdimos nuestra humanidad.

La vida ha perdido su valor, el sufrimiento ajeno no nos conmueve, nuestra vida gira entorno al dinero y los bienes materiales, nos volvimos avaros, seres codiciosos dispuestos a pasar por sobre nuestros hermanos para alcanzar nuestros vacíos objetivos, así somos.

Me pongo en el lugar de Dios, aunque sé que él jamás pensaría como yo pero definitivamente una parte de él tiene que estar decepcionada ¿mandó a su hijo a morir para qué? ¿para salvarnos del infierno y obtener la vida eterna? Eso nos enseñan en las iglesias, pero ¿quién nos salva de nosotros mismos? 

Hoy en día Dios está tan "humanizado" que hasta de él mismo debemos de cuidarnos, o así nos lo hacen sentir muchas iglesias y falsas religiones que prometen ganar un mejor lugar en el cielo entre mayores sean nuestras "ofrendas y diezmos." Muchos han tenido como verdugo a su propia fe.

La existencia y permanencia del ser humano en éste mundo es regida por el miedo: tememos a Dios, a las deudas, al gobierno, a la delincuencia, a las enfermedades, tememos a ser traicionados, tememos al fracaso, incluso tememos de nosotros mismos; La vida ha dejado de ser vida, las nuevas generaciones desconocemos verdaderamente lo que es vivir, existimos regidos por un "plan de vida"  del cual jamás se preguntó nuestra opinión, muchos somos bautizados en determinada religión de pequeños, arrebatándonos así el poder de elegir en qué creer o en qué no. Desde que nacemos se nos obliga a pasar una tercera parte de nuestra vida estudiando, estos estudios tienen un único objetivo: prepararnos para pasar el resto de nuestros días trabajando. La gente en su ignorancia afirma que trabaja para vivir sin darse cuenta que en verdad están viviendo para trabajar.

Vivimos engañados en un mundo dominado por papel, trozos de papel en el cual vienen grabados rostros de personas de las cuales no conocemos nada pero que para nosotros significan todo... Una vida hoy vale un puñado de papel , no es raro que la gente mate por papel.

Vivimos engañados en un mundo donde se nos vende lo que por ley nos pertenece, los animales y sus pieles, los árboles y sus frutos, la creación de Dios fue pensada para el hombre, para TODOS nosotros, sin embargo algunos pocos se adueñan de todo aprovechándose de la ignorancia de la mayoría... Es tanto el descaro que ahora hasta fronteras existen, cuando el planeta es uno solo, la tierra es de todos, Jesucristo no murió por una nación o un continente en específico, él murió por TODOS los hombres, porque todos somos hermanos, por fuera seremos distintos pero por nuestras venas corre la misma sangre: cálida y roja, sangre de vida como la que un día un judío derramó en una cruz en el más noble y puro acto de amor, en sacrificio total.

No, ya no merecemos ser llamados humanos, no hasta que recuperemos nuestra humanidad. Retrocedamos en el camino que hemos labrado a base de injusticias, mentiras y pecados, retrocedamos y busquemos en qué momento perdimos nuestra calidad de humanos, encontrémonos de nuevo con ésa naturaleza divina que un día tuvimos, en alguna parte tiene que estar.

-AdriannaRossi.-

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