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La frase...

"Te lamentas continuamente de cosas que dejaste de hacer o que hiciste mal en el pasado, como si eso sirviera ahora de algo. ¿Por qué no te perdonas y aceptas que hiciste lo mejor que sabías en cada momento y lugar?, tienes derecho a evolucionar."

lunes, 29 de diciembre de 2014

La historia de Antonio, un gay buscando el sueño americano ( II )

"nos hicieron prostituirnos, nos violaron, nos "alquilaban" a casas para que hiciéramos trabajo doméstico (limpiar, lavar, etc) y también nos obligaban a hacerles favores sexuales. Nos amenazaron con vender nuestros órganos si no hacíamos lo que pedíamos... fuimos víctima de la trata de personas."
Pasaron días, semanas, le escribía a mi amigo casi a diario preguntándole si sabía algo de Antonio, la respuesta era siempre la misma: no habían noticias.

Un par de semanas después mi amigo finalmente me dijo que habían noticias, Antonio lo había contactado, se encontraba en Guatemala, al parecer había emprendido el viaje junto con otros dos amigos: su ex novio, un chico al que yo jamás había conocido personalmente, pero del que sabía (gracias a Facebook) que por un buen tiempo vivió junto a Antonio. La otra persona que viajaba con ellos era una chica de la cual yo no sabía nada, pero que tenía facha de ser de ésas niñas bonitas que suelen soñar con hacer algo grande de sus vidas como modelos o actrices, pero que tristemente nacen en un ambiente que les condena a jamás salir de la pobreza, un hoyo del que cualquiera quisiera escapar.

Mi amigo me dijo que Antonio lo había contactado para pedirle que le enviara algo de dinero, necesitaba efectivo para poder cruzar de Guatemala a México.

- ¿Se lo enviarás?- pregunté.
-Lo ayudaré por esta vez .- contestó mi amigo, sintiéndose un poco asustado. 

Él temía que llegando a los Estados Unidos Antonio le buscara, no confiaba en las amistades que Antonio tenía, ya ni siquiera confiaba en el mismo Antonio, además la situación de mi amigo en los Estados Unidos aún no era definitiva, él se encontraba esperando obtener de manera total su ciudadanía, ayudar a tres ilegales definitivamente podía meterlo en problemas.

Semanas después mi amigo me dijo que Antonio había vuelto a acudir a él para solicitarle algo de dinero, esta vez mi amigo se negó. No supimos más de Antonio, la última vez que se comunicó fue cuando se encontraba en una casa para inmigrantes en México, cerca de la frontera con los Estados Unidos.

Pasaron meses y no sabíamos absolutamente nada de Antonio. Cada vez la esperanza de saberlo con vida se desvanecía más, y es que justamente el punto entre México y los Estados Unidos es el punto crítico, el más peligroso, donde suele perecer la mayoría. Las peores ideas pasaron por mi mente, mi amigo y yo no podíamos hacer más que orar esperando lo mejor.

Uno de esos días recibí un mensaje desolador, mi amigo me escribió a whatsapp: "encontraron tres cadáveres con las características de Antonio y sus amigos." Sentí mi corazón romperse, se me formó inmediatamente un nudo en la garganta, mis ojos se llenaron de lágrimas, lo que por meses había temido parecía haberse cumplido.

- "No hay nada confirmado aún, pero es lo que he sabido." concluyó mi amigo.
  
No me quedó más que rezar porque aquello se tratara sólo de una confusión. Muchas ideas comenzaron a pasar por mi mente, me sentí culpable pensando que quizá pude haber evitado aquello, quizá pude haber hecho más por Antonio, debí insistirle, debí  haberlo alejado de ése camino que a nada bueno lo iba a llevar... es normal que comencemos a cuestionarnos y bombardearnos con culpas cuando cosas así pasan, comenzamos a cargar cruces que verdaderamente no nos corresponden.

Pasaron un par de meses desde aquella fatídica noticia, ya me había resignado a que Antonio había tenido un fatídico final, aún me dolía la idea pero la había aceptado. De pronto una buena mañana recibí un nuevo mensaje a mi whatsapp, esta vez de trataba de un número desconocido y con un código de área que delataba provenir de los Estados unidos: "Hola" era todo lo que decía,

Inmediatamente revisé el perfil de ése número, no lo podía creer, tenía que tratarse de una broma de mal gusto pues en la foto de perfil aparecía Antonio tomando un café sentado tranquilamente sobre una mesa.

-¿Eres tú? ¿Antonio?- tecleé rápidamente aún incrédula.
-Claro que soy yo Adri, ¿cómo estás?- Sentí que una parte de mi corazón volvía a mi cuerpo.

Bombardeé a mi amigo con preguntas, saqué todas las dudas, reclamos y preocupaciones que desde su desaparición llevaba dentro. 

Antonio comenzó a contarme con detalle toda la odisea por la que había pasado para poder llegar a los Estados Unidos: después de cruzar a México él y sus amigos se encontraron con unas personas que aparentaban ser muy amables, estas personas les ofrecieron albergue y comida para que se recuperaran después de su viaje, incluso les brindaron ayuda económica.

- Se portaron muy bien con nosotros. Nos ofrecieron llevarnos al DF y accedimos pues confiábamos en ellos.- Me comentó Antonio vía whatsapp.

-En el viaje hacia el DF estas personas cambiaron repentinamente su actitud, se tornaron violentas, nos exigieron pagarles la ayuda que nos habían brindado, nosotros no teníamos nada. Las personas nos preguntaron si teníamos familiares o alguien que nos enviara dinero para "comprar nuestra libertad", pero nosotros no teniamos a nadie.

Al ver que no teniamos manera de pagarles estas personas comenzaron a amenazarnos, nos hicieron prostituirnos, nos violaron, nos "alquilaban" a casas para que hicieramos trabajo doméstico (limpiar, lavar, etc) y también nos obligaban a hacerles favores sexuales. Nos amenazaron con vender nuestros órganos si no hacíamos lo que pedían... fuímos víctima de la trata de personas.- Así concluyó mi amigo.

Después de meses de explotación finalmente los dejaron el libertad, sin absolutamente nada, a la deriva. Finalmente lograron llegar cerca de la frontera de México con los Estados Unidos en donde pasaron unas semanas refugiados en una casa de ayuda al migrante, ahi les dieron alimento y abrigo.

Pasaron los días y llegó el momento de cruzar, pese a las adversidades lograron llegar a los Estados Unidos, heridos, violados, violentados, explotados y con cicatrices en el cuerpo y el alma que jamás iban a desaparecer.

-Pese a todo lo logramos.- me escribe Antonio.- Estar acá es para los fuertes, los débiles no duran mucho. Hay dos tipos de migración para mi: la migración esforzada, que es a base de sudor y trabajo, y la migración del sueño americano que es aquella de quienes creen que sólo con lograr entrar a los Estados Unidos ya lo tendrán todo, creen que será fácil... esos son los que rápido desisten y son deportados.

Actualmente Antonio se encuentra en los Ángeles, específicamente en Hollywood. Está aprendiendo inglés dentro de un proyecto que brinda ayuda al migrante.

-Acá nos dan casa, tenemos un cuarto que compartimos con tres personas, yo duermo con mi ex novio y con una muchacha lesbiana que conocimos aquí, la pusieron con  nosotros porque sabían que eramos gay. Tenemos internet, una cocina, un plato de comida los tres tiempos y una sala donde todos nos reunimos para ver la televisión. Acá podemos permanecer durante un año, ellos (los encargados de la casa) nos consiguen trabajo pero no nos pagan nada, el dinero que ganamos trabajando nos lo guardan en una cuenta, todo el dinero que ganemos durante ése año nos lo dan al salir de la casa para que tengamos algo para comenzar a formar nuestro patrimonio aquí.- me comenta Antonio.- También nos dan cupones para el super, pases para el cine y para los parques de diversiones, nos tratan de dar todo para que estemos bien, yo estoy bien.- termina.

Pedí la autorización de Antonio para escribir esta historia, su historia, una historia completamente verídica, la realidad que le tocó vivir a uno de mis amigos más cercanos, todo por buscar una mejor vida, todo por soñar con tener más. Mi amigo fue violado, explotado y violentado, todo por perseguir sus sueños, sueños que en un país como el nuestro son imposibles de alcanzar. Las oportunidades son muy pocas, y la sobre población avanza.

Ésta es la realidad que se vive en El Salvador y el mundo, una realidad que nos avergüenza pero que debemos de aceptar, una realidad que conocemos pero que vemos "de lejitos", una realidad que necesita ser tomada en serio, tenemos que hacer algo para cambiar esta realidad.

Al igual que en la película con la que comencé ésta historia de dos partes: vivimos engañados, se nos hace creer que estamos en el paraíso, cuando realmente nos encontramos en un botadero de mierda. Nos conformamos con las sobras de los que tienen más, trabajamos como esclavos, somos tratados como mulas, nos dicen que tener trabajo es una bendición que nos ayuda a vivir, cuando realmente es una maldición que nos condena a vivir trabajando.

Lo sé, éste no es el tipo de texto motivador que suelo escribir, pero es una realidad que esta vez me tocó de cerca y necesitaba compartir. No sé que será de Antonio, creo que ni él mismo lo sabe a ciencia cierta, pero de todo corazón espero que le vaya bien.

Estaré a la espera de sus comentarios y opiniones sobre esta entrada, que más bien terminó siendo una entrevista a uno de mis mejores amigos.

-AdriannaRossi.-

1 comentario :

  1. que fuierte la historia, aqui en mexico se vive de cierta manera igual. Yo mismo, al irme a eua tambien me paso lo mismo que tu amigo, pero gracias al cielo pude salirme de esa vida y retomar dentro del df.
    gracias por compatir esta historia

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