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LaIslaDeLosBlogs

La frase...

"Te lamentas continuamente de cosas que dejaste de hacer o que hiciste mal en el pasado, como si eso sirviera ahora de algo. ¿Por qué no te perdonas y aceptas que hiciste lo mejor que sabías en cada momento y lugar?, tienes derecho a evolucionar."

viernes, 11 de octubre de 2013

No fue fácil.

No fue fácil seguir creyendo cuando nadie creía, no fue fácil apoyarnos y confíar a ciegas en que sí se podía.

No fue fácil llegar aquí, adonde ahora estamos. Tuvimos que atravezar tormentas, levantarnos de incontables caídas, ignorar las heridas y soportar mil traiciones...

No fue fácil alcanzar lo que ahora tenemos, nos levantamos desde lo más bajo, construimos un sueño sin tener absolutamente nada dentro de nuestros bolsillos. 

No fue fácil seguir creyendo cuando nadie creía, no fue fácil apoyarnos y confíar a ciegas en que sí se podía.

No fue fácil encontrarnos, encontrar éste camino. No fue fácil tomar decisiones que a cualquiera confunden, y correr riesgos que la gente común jamás habría aceptado. Sí, tuvimos que arrastrarnos en determinado momento, y mendigar amor en éste mundo de cuervos. Estuvimos desnudos, hambrientos y con frío, y nuestra única compañía fue la vieja soledad.

No fue fácil soportar tantas derrotas y desalientos, tragarnos nuestro orgullo y esbozar una sonrisa. No fue fácil fingir que no importaba, que todo estaba olvidado, que estábamos bien cuando por dentro realmente moríamos.

El camino no fue fácil para nada, estuvo plagado de piedras y espinas, y no tuvimos ningún calzado con qué cubrirnos los pies. 

Pero bien dicen, que lo bueno y lo bonito cuesta, y nos costó pero aquí estamos, y al mirar atrás sonreímos...

Lo logramos, nuestras metas alcanzamos, ¡No fue fácil, pero se pudo!

-AdriannaRossi.-

jueves, 10 de octubre de 2013

10 de octubre.

Hemos dejado de ser niños, pero tampoco jugamos a ser grandes... somos adultos a medias, que redescubren la belleza del amor cada mañana y cada madrugada. 
Fue un diez de octubre que todo comenzó... así, de la nada, sin ser esperadas, sin ser pensadas ni planeadas, las cosas simple y sencillamente se dieron.  No fue el principio del fin, sino el fin del principio. Rompimos la rutina, nos deshicimos de las ataduras, de los miedos, de los complejos...  nos atrevimos a ir más allá, nos atrevimos a ir más lejos que nunca, nos entregamos por completo, y prenda a prenda, nos despojamos de todo.

En cuerpo y alma nos entregamos al otro, nuestros labios temblaban, y torpes pero decididos, nuestros cuerpos supieron conectarse, nuestras miradas supieron encontrarse y lo supimos: era el momento y el lugar, no había marcha atrás, eras tú, era yo, no había más... quizá fue el destino, o simplemente la ocasión se prestó, pero fuimos nosotros quienes decidimos que no sería un error.

Fue un diez de octubre en que te amé por primera vez... fuíste el primero, y me prometí que serías el último. Son de esas decisiones que marcan tu vida, de esos momentos que sólo se viven una vez, y no se pueden repetir.  Esa decisión quizá marcó el rumbo que tomaría mi vida, el rumbo que tomarían nuestras vidas convirtiéndose en una sola. Me amaste y te amé, y a partir de ese preciso momento ya nada más importó.

¿Qué es la virginidad?, más que un estado físico, es una atadura mental y sobrevalorada... una atadura de la que me deshice encontrándome contigo.  Mis labios se encontraron con los tuyos, y no pudieron resistirse, mis manos se perdían en tus cabellos, y las tuyas en mi cuerpo...  Ahí estabamos los dos, encontrándonos por primera vez, entregándonos por completo, amándonos como nunca, amándonos como siempre.

El sudor recorrió tu cuerpo, y se abrió camino por el mío... ya no supe adónde terminabas tú, ni dónde comenzaba yo, y de eso precisamente se trataba: de convertirnos en uno solo.

Aquél 10 de octubre del año que cambió mi vida, hoy lo recuerdo como la mejor decisión que he sabido tomar... Quizá fue el destino, o simplemente un golpe de suerte, pero no me cuestiono qué fue, no me pregunto cómo pasó...   lo disfruto y lo agradezco cada día, desde entonces y hasta ahora, desde entonces y hasta siempre. 

Desde aquél día, los 10 de octubre se han repetido varias veces a la semana, pero las cosas ya no son iguales, como todo en esta vida, con el tiempo todo cambia... 

Y es que ahora te amo más que nunca, y ahora me besas con más ganas; Ahora entendemos lo que hacemos, y verdaderamente lo valoramos. Hemos dejado de ser niños, pero tampoco jugamos a ser grandes... somos adultos a medias, que redescubren la belleza del amor cada mañana y cada madrugada. 

Ahora sé cómo encontrarte, conozco la manera y el lugar para tocarte; Conozco tus fantasías y tus miedos, sé cómo te gustan las caricias y cómo sacarte el aliento con un beso... Ahora no tengo miedo de perderme, pues sé que tú me cuidas y contemplas; Ahora no existen complejos ni tabúes... entre tus brazos encontré mi lugar ideal, y sé que ahí mismo, sobre tu pecho desnudo puedo morir, viajar al cielo y regresar.

Fue un 10 de octubre en el que comprendí el significado de esa vieja expresión sobre "hacer el amor."

-AdriannaRossi-

En la oscuridad.

Estando en la oscuridad aprendí que abrazándome a mi misma, podía entrar en calor.  Estando en la oscuridad aprendí que no necesitaba de nadie, que con mis propias manos podía secar mis lágrimas.
Sentir que caemos y caemos, y así seguimos cayendo en una especie de pozo sin fin... caemos, en medio de la nada, rodeados de oscuridad, no vemos salida, no vemos opción, seguimos cayendo, y aunque no sabemos cuando, sabemos que irremediablemente tarde o temprano tocaremos fondo, y en ese fondo no habrá ningún colchón que amortigue nuestra caída, cuando toquemos fondo será nuestro fin. Nos resignamos a esta idea y perdemos cualquier esperanza, simple y sencillamente aceptamos el más mediocre de todos los destinos, y desistimos de la idea de luchar y hacerle caso a nuestro instinto natural de supervivencia... nos dejamos morir.

Todos hemos pasado por esta desesperanzadora sensación, es nuestro pozo el que adopta diferentes nombres y formas. Para algunos su pozo podrán ser los estudios, quizá para otros los problemas económicos, familiares, la baja autoestima, los transtornos alimenticios, las depresiones, las rupturas amorosas, la partida de un ser querido, el abandono de quien amamos... un pozo puede adoptar infinidad de formas, pero sea cual sea la forma que adopte, hay algo que jamás cambiará si de pozos hablamos: la oscuridad.

¡Es tan difícil no dejarse vencer!, en esos momentos en los que sentimos que ya no hay nada que perder, porque no tenemos nada por qué luchar, nadie que nos apoye, nadie que nos cuide o siquiera se tome el tiempo de preguntar qué nos sucede, cómo estamos... no hay nada, no hay nadie.

Dicen que ahí está Dios, que él siempre está... sí, creer en Dios es bueno, es natural, yo misma creo en Dios, verdaderamente le creo real, sin embargo pienso en Dios como un ser espiritual y superior, que me ama, pero que al mismo tiempo es como un padre  que enseña a su hijo a andar en bicicleta: le engaña haciéndole pensar que en ningún momento le soltará, y cuando el niño mira hacia atrás, ya no está la mano del padre que le sostiene, y simple y sencillamente de manera inevitable se estrella, cae, se lastima y llora, y aunque el padre después le consuela, la herida ya está hecha, la sangre ya está derramada. Dios está ahí, pero su presencia no evita que las cosas pasen, no evita que duelan.

También dicen que ahí están los amigos... ¿adónde?, no lo sé, jamás les ví estar verdaderamente, únicamente les ví fingir que estaban, actuar como si les importara, pero su actuación era tan pobre que preferí pedirles que ni actuaran, que simple y sencillamente se alejaran.

También juran que la familia está, que la familia siempre estará, que la sangre jamás abandona... Es cierto, los lazos familiares son fuertes, siempre está presente ese "llamado de la sangre" que nos hace sentirnos comprometidos moralmente con los nuestros, sin embargo, aunque la sangre obliga a la presencia, no nos vuelve del todo compatibles, y muchas veces la familia es la que menos entiende, la que más reprocha y critica, la que más regaña y menos consuela.

¿Y el amor? sí, el amor ahí está, pero es un pájaro libre, un día viene y al otro se vá... por lo menos en la mayoría de los casos es así. 

Entonces ¿no hay nada ni nadie? no hay Dios, no hay amigos, no hay familia ni hay amores... Pero hay alguien que siempre estará, que irremediablemente se quedará hasta el final, y ese alguien somos nosotros mismos. 

¡Quien sabe contar consigo mismo, es la persona más poderosa del mundo! una persona imparable, segura, confiada, que sabe que puede llegar hasta donde se proponga llegar, porque las verdaderas paredes las levantamos nosotros mismos, nuestro peor enemigo somos nosotros mismos... y también podemos llegar a ser nuestro mejor amigo, nuestro mismo socio y aliado, el más poderoso de todos.

Estando en la oscuridad aprendí que abrazándome a mi misma, podía entrar en calor. 

Estando en la oscuridad aprendí que no necesitaba de nadie, que con mis propias manos podía secar mis lágrimas.

Estando en la oscuridad aprendí que bastaba cantar en voz alta para romper el ensordecedor silencio. 

Estando en la oscuridad aprendí que eran mis propias piernas las que me ayudarían a encontrar mi camino, que nadie más iría por la vida empujándome.

Estando en la oscuridad aprendí que yo era la que decidía en qué creer, en quién confiar, a quién buscar... yo decidía qué hacer y que no, qué decir y qué callar, yo decidía si amaba, si perdonaba, si daba segundas oportunidades o terminaba con todo.

Sí... soy yo, no es nadie más, no hay nadie más; Y cuando comprendí todo esto la oscuridad de mi pozo se volvió luz, y la caída dejo de ser caída y se convirtío en carrera: la carrera de mi vida, una carrera que implicaba autoconocerme, autorealizarme, porque me tenía a mi misma, tenía salud, educación e inteligencia de sobra... lo tenía todo. 

Así fue como aprendí a creer en mi misma, y a no esperar nada de los demás.

-AdriannaRossi.- 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Cuando te enamoras...

Esa persona no se convierte en tu vida, va mucho más allá de eso; Te das cuenta que no dudarías ni un sólo segundo en sacrificar todo lo que tienes y eres, para mantenerle a salvo.
Y de pronto, sin aviso, cuando menos te lo esperas llega una persona, una persona con la que probablemente nunca soñaste, que despierta en ti sentimientos y sensaciones que jamás imaginaste. Esa persona llega, y en poco tiempo, ya ha cambiado por completo tu vida, todo ha dado un inesperado giro de 180°, las cosas no son como antes, nada es igual...

Comienzas a vivir de manera diferente, a pensar y actuar de manera diferente, comienzas a soñar cosas diferentes, tus pensamientos dejan de ser individuales, porque en cada plan y proyecto, en cada deseo y anhelo, está presente esa persona. Todo se trata de dos, dos que hasta cierto punto son uno.

Comienzas a dejarte llevar, y aunque estés llena de miedos, es algo que no puedes controlar: el amor te va ganando, el deseo irrefrenable de que todo funcione, de que todo sea perfecto, como lo sueñas y esperas. Te arriesgas y apuestas, le apuestas todo lo que tienes a esa persona, te la juegas por sus promesas y sus palabras, y confías en él, y en los hermosos sentimientos que ha sido capaz de despertar en ti.

Te das cuenta que, verdaderamente vives un sueño, un sueño que por muy utópico que suene, es tu realidad. Los días vienen llenos de sorpresas y experiencias inolvidables, y no puedes evitar sonreír siempre. Ves a esa persona y tu corazón se acelera, late a mil por hora, la respiración se entrecorta, tus pupilas se dilatan, y tus labios no se resisten: buscan desesperadamente sus besos. 

Te acostumbras demasiado a sus besos, sus caricias y su voz... se vuelven parte fundamental de tu diario vivir, y el sentimiento hasta cierto punto adopta la forma de una necesidad. Sí, puede sonar enfermizo, pero eso es lo que sientes, y es cuando te das cuenta que pasó lo que temías, lo que te advirtieron, de lo que tanto te cuidaste: estás a los pies de esa persona. Enamorada por completo, sometida a su voluntad. Te tiene entre sus manos, y aunque aparentemente no existen cadenas, tu corazón sabe perfectamente que ya no te puedes soltar.

Todo lo que haces, dices y piensas, va enfocado hacía esa persona... siempre buscas complacerle, y hacer lo mejor para ella, procuras su bien, por sobre el tuyo. Esa persona no se convierte en tu vida, va mucho más allá de eso; Te das cuenta que no dudarías ni un sólo segundo en sacrificar todo lo que tienes y eres, para mantenerle a salvo.

Ya no se trata de un noviazgo bonito, ni de una relación pasional... Ahora todo se ha convertido en un proyecto de vida, una inversión a largo plazo. Los estudios, los hábitos, las peleas, la sexualidad, las diferencias, los trabajos... Ya no se vive el momento, primero se piensa, y se hacen sacrificios que serán recompensados el día de mañana. 

Cada día que llega, se ve como una nueva oportunidad, procuras ser mejor para esa persona a toda costa. Ese hermoso y poderoso sentimiento te motiva a ser mejor, en todos los aspectos. Quieres convertirte en lo que él necesita, en lo que él se merece. Y pides a Dios su guía, pides sabiduría, porque te has dado cuenta de que has encontrado a esa persona con la que quieres pasar el resto de tus días... Quieres una vida a su lado, quieres realizar miles de proyectos de su mano, quieres hijos con él, una carrera, una historia completa, y no sólo un capítulo pasajero.

Es entonces cuando comprendes de qué se trata verdaderamente la vida... comprendes que sí, el ser humano "nace, crece, se reproduce y muere", y eso no es tan vacío, corto y aburrido como sonaba en la primaria...  Ves un universo de infinitas posibilidades a tus pies, de la mano de esa persona tan maravillosa y especial, tienes ganas de comerte al mundo junto a él/ella, y sabes que lo pueden lograr.

Y luchas, luchas con todas tus ganas, con todas tus fuerzas... luchas y te esfuerzas como nunca, porque estás más motivada que siempre.  Encontraste una razón, una razón  verdadera, una razón que te inspira y te motiva a dar lo mejor de ti cada día, no sólo para una persona, sino para el mundo entero.

Verlo a los ojos, y mirar pasar por ellos toda la vida que sueñas junto a él, en una fracción de segundo. Besar sus labios, y sentir como el calor de los cuerpos se fusionan, y como tu corazón late desesperadamente, buscando salirse de tu pecho, y correr hacia sus brazos. Escuchar su voz, y no poder evitar que se te salgan los suspiros. Estar a su lado, completamente en silencio, y romper en llanto de la nada, porque simple y sencillamente el sentimiento es tan inmenso, y la felicidad es tan total, que ya no te cabe dentro... llorar de felicidad, eso no tiene precio.

Es increíble todo lo que puede lograr, un inocente, fantasioso, y mágico sentimiento, es increíble todo lo que puede pasar, cuando una persona se enamora.

-AdriannaRossi.-

jueves, 5 de septiembre de 2013

No tuve un padre, y sobreviví.

Mi corazón se llenó de odio y amargura, creo que cuando una persona se siente rechazada y abandonada, eso termina pasando, convertimos el dolor en odios y sentimientos oscuros. 
Mi reflexión "A ti, padre ausente" tuvo mayor impacto del que jamás imaginé... es sorprendente ver cuantas personas se identifican y conmueven al leerla,  cuantas han crecido sintiendo eso mismo que yo sentí: el rechazo y abandono de un padre, y el inevitable resentimiento hacia él. 

Probablemente no haya podido responder a cada uno de los comentarios, correos, mensajes y publicaciones que me han dejado, pero he leído cada palabra, y me ha llegado al corazón.  

"A ti padre ausente" se ha convertido en la publicación más leída de mi blog, vista 10461 veces... muchas personas han compartido sus historias conmigo, me han dado consejos, y me los han pedido. 

Pues bien, decidí escribir un poco más sobre este sentimiento, y esta "carga" que he llevado a lo largo de los años...

En la fortuna y lotería de la vida, el destino me escogió a mi, para nacer como fruto de la unión de dos personas: una mujer aguerrida, inteligente, profesional, valiente, bella y sumamente capaz, y su contraparte, un hombre mediocre, cobarde, torpe, violento, mentiroso e hipócrita. 

Con el tiempo, tantas diferencias fueron imposibles de sobrellevar, mis padres se separaron... un par de días después, mi padre ya estaba acompañado nuevamente, destruyendo la vida de otra mujer, y condenando el futuro de sus prontos hijos, mientras mi madre, por su parte buscaba la manera de sacarme adelante, veía la forma de que no me faltará nada, sin importar el sacrifico que esto implicara. 

A muy temprana edad me diagnosticaron una cardiopatía muy grave, que de no ser tratada, inevitablemente me causaría la muerte. Los doctores básicamente le dijeron a mi mamá: "la niña necesita ser sometida a una cirugía de corazón abierto, de no ser sometida en los próximos dos meses, morirá."

Tenía yo 14 meses de vida, aunque parecía de cinco, debido a que, por mi cardiopatía, mi cuerpo no lograba nutrirse y desarrollarse con normalidad.

Prácticamente me había condenado a la muerte... los médicos sabían que la situación de mi mamá era la de "madre soltera", y muy joven también. La operación que yo necesitaba era increíblemente costosa, y en el año 93, aún no se realizaban ese tipo de cirugías en mi país, la única manera de salvar mi vida era entonces, ir a los Estados Unidos, convencer a los doctores que me operaran "de choto", y por si no fuera suficiente, ver de qué manera también costearan los gastos del vuelo, y la manutención del tiempo que tuviera que estar allá, en recuperación.

Aunque pareciera utópico, una ONG conoció mi caso, y decidió salvarme la vida. Mi mamá y yo viajamos a los estados unidos, nos hospedamos en un remolque sencillo, pero con todo lo necesario, junto con otras tres madres de diferentes naciones, y sus hijos, casos muy similares al mío.

Mi situación se complicó, y no fue necesaria una, sino tres cirugías... aún no comprendo cómo mi pequeño y desnutrido cuerpo soportó tanto, pero lo hizo.  ¿Se imaginan la angustia de mi madre?, encontrándose sola, en un país extranjero donde no conocía a nadie, y dónde los médicos ni siquiera hablaban su mismo idioma, pensando que muy probablemente, su hija no saldría del quirófano con vida.

No sé como, pero Dios no se olvidó de nosotras... a los meses, estaba de vuelta en mi casa, con una enorme cicatriz en mi pecho y un marcapasos dentro de mi cuerpo, pero viva, y relativamente sana. Hasta el día de hoy (y por el resto de mis días) llevo mi cicatriz, y aunque estéticamente no es de mi agrado, la llevo con orgullo, me recuerda que Dios siempre está conmigo, me recuerda que soy un milagro, y que mi madre es una guerrera.

Crecí sana, y no tuve más complicaciones. Sin embargo con los años y con el desarrollo de mi razonamiento, me daba cuenta de que los otros niños tenían algo que yo no... 

A la mayoría los iba a traer un hombre, generalmente vestido de saco y corbata, al que ellos llamaban papá.  A mi me iba a recoger siempre mi tío y mi abuela,  pero mi tío con camisetas y deportivos no se parecía en nada a esos hombres, y yo no le llamaba papá, sino tío.

Con los años comprendí que yo no tenía un papá, y que no debía de preguntar por él, así que no volví a mencionar el tema, sin embargo el vacío permanecía ahí... algo que siempre odié en el colegio era la celebración del día del padre, me avergonzaba mucho no tener a quién hacerle ningún detalle, al principio dedicaba las cosas a mis tíos, pero llegó un momento en que ya no me sentí cómoda con eso... si yo no tenía un padre, entonces no tenía por qué hacer nada de esas tonterías.

Mi corazón se llenó de odio y amargura, creo que cuando una persona se siente rechazada y abandonada, eso termina pasando, convertimos el dolor en odios y sentimientos oscuros. 

Cuando tenía siente años, mi mamá conocío a un hombre... todo fue muy rápido,  me compraron un vestidito blanco, con listones color esmeralda, y un sombrero a juego. Me pusieron medias blancas, y unos zapatitos de charol, blancos también. 

Se casaron, y yo aún no lograba asimilar muy bien las cosas. Después de la boda, mi mamá empacó sus cosas de la casa de mi abuela, en dónde habíamos vivido siempre, y se marchó. Creí que ella también me había abandonado, y mis resentimientos y odios se intensificaron más que nunca, pero mi abuela y mi tía, quienes vivían conmigo, me repetían todos los días que "ella pronto vendría por mi."

Y así fue... ahora que lo pienso, probablemente no pasó ni una semana, pero para una niña tan pequeña que depende completamente de su mamá, pareció una eternidad.

Empaqué mis cosas, y nos subimos al auto de aquél hombre de bigote chistoso y gafas, al que yo apenas conocía... nos fuimos. 

Creo que jamás había viajado en automóvil durante tanto tiempo, sentí que nos mudábamos de país.  Cuando llegamos a la nueva casa, me mostraron mi habitación... nunca había dormido sola hasta entonces, siempre había compartido la habitación con mi mamá, o con mi abuela.

Las primeras noches no dormía, por el miedo y esa rara sensación de encontrarme en un lugar extraño, al que definitivamente no sentía como un hogar. Tenía ese impulso de correr a la cama de mi mamá en las noches, y abrazarme a ella, pero entonces recordaba que ella no estaba sola, y lo que menos quería era hacer enojar a ese hombre, completamente desconocido para mi.

Y de pronto, la habitación conjunto a la mía, estaba decorada con motivos de niño, muñequitos pegados en las paredes, cortinas azules, y una vieja cuna blanca en el medio... iba a tener un hermanito.

Mi mamá fue al hospital, y me dejaron con la abuela un par de días, para cuando regresé, el niño ya estaba plácidamente durmiendo en su cuna. Era la cosa más asquerosa que había visto en mi vida... parecía tener un color rojo de piel, nunca abría sus ojos, a penas y tenía pelo, y lo peor de todo, su roja piel se despellejaba. 

Por fortuna, mi hermano no fue de esos molestos bebés que se la vivían llorando, rarísima vez lloraba, generalmente se la pasaba durmiendo.

Yo me refugiaba en mi cuarto, dibujando historias e inventando personajes, intentando vivir a través de mis dibujos, otra vida que no fuera la mía... una vida en la que yo fuera popular, y tuviera una linda familia, una vida en la que tuviera muchos amigos, y todo fuera perfecto. Pasaba horas y horas dibujando... mi mamá me regalaba los documentos viejos del trabajo que ya no ocupaba, y yo dibujaba en la parte en blanco de atrás. 

Fue en esa época en la que descubrí y desarrollé muchos de mis talentos... el dibujo y la escritura en especial. No tenía amigos, pero no sentía que los necesitara, mis historias eran mi refugio, y los personajes que había inventado eran mis mejores amigos.

Y así pasaron los años, fui creciendo, y acostumbrándome a mi nueva vida... la relación entre mi padrastro y yo jamás fue buena, y no porque él fuera mala persona, o mal sustituto de padre, pero creo que inconscientemente, todos los resentimientos y odios que había acumulado hacia mi padre durante tanto tiempo, los fijé en mi padrastro, la única figura paterna que tenía a mi alcance.

Mi hermano también creció, y hubiese querido que no lo hiciera... nos la vivíamos peleando.

Me mudé dos veces de casa, fuimos progresando. Comencé a asistir a los mejores colegios, y aunque hubo un tiempo en el que fui víctima de bullying, con la madurez y los años, llegué por fin a ser "una de las populares."

Hice buenas amistades, y comencé a sentirme segura de mi misma. Me convertí en líder de cualquier grupo al que llegaba, y siempre era la mejor en lo que hacía, a excepción de las matemáticas.

Mi mamá igualmente, progresó de paso en paso, y llegó a convertirse en una ejecutiva reconocida e importante dentro de la empresa en la que trabajaba. Fuimos teniendo acceso a mejores oportunidades, y mi hermano y yo nos acostumbramos a "siempre recibir lo mejor."

Muchos comenzaron a acercarse por interés, y aunque lo sabía, me gustaba ser "popular", y llegué a tener infinidad de falsos amigos. Me gradué del colegio, y decidí inscribirme en una universidad "exclusiva", en donde las apariencias parecían serlo todo. 

Mi promedio académico era un fracaso, de seis materias, con suerte iba pasando tres. Comencé a abusar de los privilegios que me había dado mi mamá... le exigía dinero simple y sencillamente para derrocharlo en noches de parranda, y el carro que me había dado para mantenerme alejada de la violencia y asaltos que se dan en el transporte público del país, se convirtió en el automóvil de toda la facultad. Solía faltar a clases, y escapar a la playa a menudo.

Comencé a tomar y a fumar, haciéndome bastante adicta a este último hábito.En mi casa la situación era insoportable, me la vivía peleando y gritándole a mi mamá, y a mi padrastro, y de vez en cuando me llevaba de encuentro a mi hermano. 

Comencé a deprimirme constantemente, y después de un intento de suicidio bastante fuerte, un psiquiatra diagnosticó que padecía un transtorno bipolar de la personalidad. Me compraban reguladores del ánimo carísimos, los comencé a tomar, sin embargo me dopaban tanto, que comencé a esconderlos, fingía tomarlos pero nunca lo hacía.

Mi vida iba peor que nunca, malas amistades, malos hábitos y una carrera universitaria que parecía jamás avanzar.

Y entonces de la nada, apareció un chico, que desde el primer momento me cautivó. Sin darme cuenta me enamoré, y el amor me hizo cambiar...

Nos hicimos novios, con el permiso de mi familia, claro está. 

Dejé los vicios y las malas amistades, me cambie de universidad y de carrera... comencé a sacar buenas notas, y a sobresalir nuevamente. Dejé de tomar mis medicamentos, y ya no volví a tener depresiones ni ataques suicidas. Las cosas en mi casa mejoraron, y comenzó a reinar la tranquilidad.

Y aunque las cosas no han sido perfectas, nunca me ha faltado nada, y siento que el futuro me sonríe. Es cierto, no tuve un padre, y probablemente debido a esa ausencia, muchas cosas se me complicaron, probablemente todo hubiera sido diferente, más sencillo, si él no se hubiera ido, si él se hubiera hecho responsable y hubiera decidido estar presente en mi vida, pero no fue así.

Sin embargo, me hice fuerte, y aprendí a reconocer el valor y la valentía de mi mamá... aprendí a valorar a las personas que sí valen la pena, y comprendí que no había razón para complicarme y desgraciarme la vida por un hombre cobarde, que jamás había hecho nada bueno por mi.

Aunque no tuve un padre, tuve y tengo una madre maravillosa, una abuela sobre protectora, y unos tíos que me quisieron y cuidaron como si fuese su propia hija. Tuve una maravillosa familia, extensa, divertida y muy unida. Tuve un padrastro que pese a todo, hizo lo mejor que pudo, decidió formar parte de mi vida y de mi crianza, y aunque no fue perfecto, lo intentó, y eso es mucho más de lo que cualquiera haría. Y finalmente, tuve un novio maravilloso, que me amó verdaderamente, y que estuvo dispuesto a soportar lo que fuera, con tal de verme feliz y sana... un novio que me encaminó, y aún lo sigue haciendo.

Tuve mucho más de lo que nunca esperé... me siento motivada y feliz con mi vida, y estoy dispuesta a afrontar cada reto que se venga, lista para encarar mi destino. Todo lo que he vivido, todo lo que he recibido... desde aquella ONG que un día decidió apoyarme y salvar mi vida, desde aquellos médicos que renunciaron a sus honorarios con tal de ver mi corazón nuevamente latir, cada persona que ha tocado mi vida, cada persona que ha hecho algo por mi... todo esto HA VALIDO LA PENA, y lo voy a demostrar.

Tengo mucho para dar. No tuve un padre, y creo que eso fue lo mejor que me pudo pasar en la vida.

(Mi familia en la actualidad, mi mamá, mi padrastro, mi hermano, mi novio, mi perrita y yo   )

-AdriannaRossi.-