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La frase...

"Te lamentas continuamente de cosas que dejaste de hacer o que hiciste mal en el pasado, como si eso sirviera ahora de algo. ¿Por qué no te perdonas y aceptas que hiciste lo mejor que sabías en cada momento y lugar?, tienes derecho a evolucionar."

jueves, 5 de septiembre de 2013

No tuve un padre, y sobreviví.

Mi corazón se llenó de odio y amargura, creo que cuando una persona se siente rechazada y abandonada, eso termina pasando, convertimos el dolor en odios y sentimientos oscuros. 
Mi reflexión "A ti, padre ausente" tuvo mayor impacto del que jamás imaginé... es sorprendente ver cuantas personas se identifican y conmueven al leerla,  cuantas han crecido sintiendo eso mismo que yo sentí: el rechazo y abandono de un padre, y el inevitable resentimiento hacia él. 

Probablemente no haya podido responder a cada uno de los comentarios, correos, mensajes y publicaciones que me han dejado, pero he leído cada palabra, y me ha llegado al corazón.  

"A ti padre ausente" se ha convertido en la publicación más leída de mi blog, vista 10461 veces... muchas personas han compartido sus historias conmigo, me han dado consejos, y me los han pedido. 

Pues bien, decidí escribir un poco más sobre este sentimiento, y esta "carga" que he llevado a lo largo de los años...

En la fortuna y lotería de la vida, el destino me escogió a mi, para nacer como fruto de la unión de dos personas: una mujer aguerrida, inteligente, profesional, valiente, bella y sumamente capaz, y su contraparte, un hombre mediocre, cobarde, torpe, violento, mentiroso e hipócrita. 

Con el tiempo, tantas diferencias fueron imposibles de sobrellevar, mis padres se separaron... un par de días después, mi padre ya estaba acompañado nuevamente, destruyendo la vida de otra mujer, y condenando el futuro de sus prontos hijos, mientras mi madre, por su parte buscaba la manera de sacarme adelante, veía la forma de que no me faltará nada, sin importar el sacrifico que esto implicara. 

A muy temprana edad me diagnosticaron una cardiopatía muy grave, que de no ser tratada, inevitablemente me causaría la muerte. Los doctores básicamente le dijeron a mi mamá: "la niña necesita ser sometida a una cirugía de corazón abierto, de no ser sometida en los próximos dos meses, morirá."

Tenía yo 14 meses de vida, aunque parecía de cinco, debido a que, por mi cardiopatía, mi cuerpo no lograba nutrirse y desarrollarse con normalidad.

Prácticamente me había condenado a la muerte... los médicos sabían que la situación de mi mamá era la de "madre soltera", y muy joven también. La operación que yo necesitaba era increíblemente costosa, y en el año 93, aún no se realizaban ese tipo de cirugías en mi país, la única manera de salvar mi vida era entonces, ir a los Estados Unidos, convencer a los doctores que me operaran "de choto", y por si no fuera suficiente, ver de qué manera también costearan los gastos del vuelo, y la manutención del tiempo que tuviera que estar allá, en recuperación.

Aunque pareciera utópico, una ONG conoció mi caso, y decidió salvarme la vida. Mi mamá y yo viajamos a los estados unidos, nos hospedamos en un remolque sencillo, pero con todo lo necesario, junto con otras tres madres de diferentes naciones, y sus hijos, casos muy similares al mío.

Mi situación se complicó, y no fue necesaria una, sino tres cirugías... aún no comprendo cómo mi pequeño y desnutrido cuerpo soportó tanto, pero lo hizo.  ¿Se imaginan la angustia de mi madre?, encontrándose sola, en un país extranjero donde no conocía a nadie, y dónde los médicos ni siquiera hablaban su mismo idioma, pensando que muy probablemente, su hija no saldría del quirófano con vida.

No sé como, pero Dios no se olvidó de nosotras... a los meses, estaba de vuelta en mi casa, con una enorme cicatriz en mi pecho y un marcapasos dentro de mi cuerpo, pero viva, y relativamente sana. Hasta el día de hoy (y por el resto de mis días) llevo mi cicatriz, y aunque estéticamente no es de mi agrado, la llevo con orgullo, me recuerda que Dios siempre está conmigo, me recuerda que soy un milagro, y que mi madre es una guerrera.

Crecí sana, y no tuve más complicaciones. Sin embargo con los años y con el desarrollo de mi razonamiento, me daba cuenta de que los otros niños tenían algo que yo no... 

A la mayoría los iba a traer un hombre, generalmente vestido de saco y corbata, al que ellos llamaban papá.  A mi me iba a recoger siempre mi tío y mi abuela,  pero mi tío con camisetas y deportivos no se parecía en nada a esos hombres, y yo no le llamaba papá, sino tío.

Con los años comprendí que yo no tenía un papá, y que no debía de preguntar por él, así que no volví a mencionar el tema, sin embargo el vacío permanecía ahí... algo que siempre odié en el colegio era la celebración del día del padre, me avergonzaba mucho no tener a quién hacerle ningún detalle, al principio dedicaba las cosas a mis tíos, pero llegó un momento en que ya no me sentí cómoda con eso... si yo no tenía un padre, entonces no tenía por qué hacer nada de esas tonterías.

Mi corazón se llenó de odio y amargura, creo que cuando una persona se siente rechazada y abandonada, eso termina pasando, convertimos el dolor en odios y sentimientos oscuros. 

Cuando tenía siente años, mi mamá conocío a un hombre... todo fue muy rápido,  me compraron un vestidito blanco, con listones color esmeralda, y un sombrero a juego. Me pusieron medias blancas, y unos zapatitos de charol, blancos también. 

Se casaron, y yo aún no lograba asimilar muy bien las cosas. Después de la boda, mi mamá empacó sus cosas de la casa de mi abuela, en dónde habíamos vivido siempre, y se marchó. Creí que ella también me había abandonado, y mis resentimientos y odios se intensificaron más que nunca, pero mi abuela y mi tía, quienes vivían conmigo, me repetían todos los días que "ella pronto vendría por mi."

Y así fue... ahora que lo pienso, probablemente no pasó ni una semana, pero para una niña tan pequeña que depende completamente de su mamá, pareció una eternidad.

Empaqué mis cosas, y nos subimos al auto de aquél hombre de bigote chistoso y gafas, al que yo apenas conocía... nos fuimos. 

Creo que jamás había viajado en automóvil durante tanto tiempo, sentí que nos mudábamos de país.  Cuando llegamos a la nueva casa, me mostraron mi habitación... nunca había dormido sola hasta entonces, siempre había compartido la habitación con mi mamá, o con mi abuela.

Las primeras noches no dormía, por el miedo y esa rara sensación de encontrarme en un lugar extraño, al que definitivamente no sentía como un hogar. Tenía ese impulso de correr a la cama de mi mamá en las noches, y abrazarme a ella, pero entonces recordaba que ella no estaba sola, y lo que menos quería era hacer enojar a ese hombre, completamente desconocido para mi.

Y de pronto, la habitación conjunto a la mía, estaba decorada con motivos de niño, muñequitos pegados en las paredes, cortinas azules, y una vieja cuna blanca en el medio... iba a tener un hermanito.

Mi mamá fue al hospital, y me dejaron con la abuela un par de días, para cuando regresé, el niño ya estaba plácidamente durmiendo en su cuna. Era la cosa más asquerosa que había visto en mi vida... parecía tener un color rojo de piel, nunca abría sus ojos, a penas y tenía pelo, y lo peor de todo, su roja piel se despellejaba. 

Por fortuna, mi hermano no fue de esos molestos bebés que se la vivían llorando, rarísima vez lloraba, generalmente se la pasaba durmiendo.

Yo me refugiaba en mi cuarto, dibujando historias e inventando personajes, intentando vivir a través de mis dibujos, otra vida que no fuera la mía... una vida en la que yo fuera popular, y tuviera una linda familia, una vida en la que tuviera muchos amigos, y todo fuera perfecto. Pasaba horas y horas dibujando... mi mamá me regalaba los documentos viejos del trabajo que ya no ocupaba, y yo dibujaba en la parte en blanco de atrás. 

Fue en esa época en la que descubrí y desarrollé muchos de mis talentos... el dibujo y la escritura en especial. No tenía amigos, pero no sentía que los necesitara, mis historias eran mi refugio, y los personajes que había inventado eran mis mejores amigos.

Y así pasaron los años, fui creciendo, y acostumbrándome a mi nueva vida... la relación entre mi padrastro y yo jamás fue buena, y no porque él fuera mala persona, o mal sustituto de padre, pero creo que inconscientemente, todos los resentimientos y odios que había acumulado hacia mi padre durante tanto tiempo, los fijé en mi padrastro, la única figura paterna que tenía a mi alcance.

Mi hermano también creció, y hubiese querido que no lo hiciera... nos la vivíamos peleando.

Me mudé dos veces de casa, fuimos progresando. Comencé a asistir a los mejores colegios, y aunque hubo un tiempo en el que fui víctima de bullying, con la madurez y los años, llegué por fin a ser "una de las populares."

Hice buenas amistades, y comencé a sentirme segura de mi misma. Me convertí en líder de cualquier grupo al que llegaba, y siempre era la mejor en lo que hacía, a excepción de las matemáticas.

Mi mamá igualmente, progresó de paso en paso, y llegó a convertirse en una ejecutiva reconocida e importante dentro de la empresa en la que trabajaba. Fuimos teniendo acceso a mejores oportunidades, y mi hermano y yo nos acostumbramos a "siempre recibir lo mejor."

Muchos comenzaron a acercarse por interés, y aunque lo sabía, me gustaba ser "popular", y llegué a tener infinidad de falsos amigos. Me gradué del colegio, y decidí inscribirme en una universidad "exclusiva", en donde las apariencias parecían serlo todo. 

Mi promedio académico era un fracaso, de seis materias, con suerte iba pasando tres. Comencé a abusar de los privilegios que me había dado mi mamá... le exigía dinero simple y sencillamente para derrocharlo en noches de parranda, y el carro que me había dado para mantenerme alejada de la violencia y asaltos que se dan en el transporte público del país, se convirtió en el automóvil de toda la facultad. Solía faltar a clases, y escapar a la playa a menudo.

Comencé a tomar y a fumar, haciéndome bastante adicta a este último hábito.En mi casa la situación era insoportable, me la vivía peleando y gritándole a mi mamá, y a mi padrastro, y de vez en cuando me llevaba de encuentro a mi hermano. 

Comencé a deprimirme constantemente, y después de un intento de suicidio bastante fuerte, un psiquiatra diagnosticó que padecía un transtorno bipolar de la personalidad. Me compraban reguladores del ánimo carísimos, los comencé a tomar, sin embargo me dopaban tanto, que comencé a esconderlos, fingía tomarlos pero nunca lo hacía.

Mi vida iba peor que nunca, malas amistades, malos hábitos y una carrera universitaria que parecía jamás avanzar.

Y entonces de la nada, apareció un chico, que desde el primer momento me cautivó. Sin darme cuenta me enamoré, y el amor me hizo cambiar...

Nos hicimos novios, con el permiso de mi familia, claro está. 

Dejé los vicios y las malas amistades, me cambie de universidad y de carrera... comencé a sacar buenas notas, y a sobresalir nuevamente. Dejé de tomar mis medicamentos, y ya no volví a tener depresiones ni ataques suicidas. Las cosas en mi casa mejoraron, y comenzó a reinar la tranquilidad.

Y aunque las cosas no han sido perfectas, nunca me ha faltado nada, y siento que el futuro me sonríe. Es cierto, no tuve un padre, y probablemente debido a esa ausencia, muchas cosas se me complicaron, probablemente todo hubiera sido diferente, más sencillo, si él no se hubiera ido, si él se hubiera hecho responsable y hubiera decidido estar presente en mi vida, pero no fue así.

Sin embargo, me hice fuerte, y aprendí a reconocer el valor y la valentía de mi mamá... aprendí a valorar a las personas que sí valen la pena, y comprendí que no había razón para complicarme y desgraciarme la vida por un hombre cobarde, que jamás había hecho nada bueno por mi.

Aunque no tuve un padre, tuve y tengo una madre maravillosa, una abuela sobre protectora, y unos tíos que me quisieron y cuidaron como si fuese su propia hija. Tuve una maravillosa familia, extensa, divertida y muy unida. Tuve un padrastro que pese a todo, hizo lo mejor que pudo, decidió formar parte de mi vida y de mi crianza, y aunque no fue perfecto, lo intentó, y eso es mucho más de lo que cualquiera haría. Y finalmente, tuve un novio maravilloso, que me amó verdaderamente, y que estuvo dispuesto a soportar lo que fuera, con tal de verme feliz y sana... un novio que me encaminó, y aún lo sigue haciendo.

Tuve mucho más de lo que nunca esperé... me siento motivada y feliz con mi vida, y estoy dispuesta a afrontar cada reto que se venga, lista para encarar mi destino. Todo lo que he vivido, todo lo que he recibido... desde aquella ONG que un día decidió apoyarme y salvar mi vida, desde aquellos médicos que renunciaron a sus honorarios con tal de ver mi corazón nuevamente latir, cada persona que ha tocado mi vida, cada persona que ha hecho algo por mi... todo esto HA VALIDO LA PENA, y lo voy a demostrar.

Tengo mucho para dar. No tuve un padre, y creo que eso fue lo mejor que me pudo pasar en la vida.

(Mi familia en la actualidad, mi mamá, mi padrastro, mi hermano, mi novio, mi perrita y yo   )

-AdriannaRossi.-

13 comentarios :

  1. Muchos padres ausentes. Ahora estoy leyendo un libro de un chileno (Zúñiga) que habla de esa ausencia aun en presencia física. No sé si uno puede decir "eso es lo mejor que me pasó", pero en todo caso es lo que te hizo fuerte frente a la inmundicia. Un abrazo.

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  2. Me conmovió tu historia, mucho ánimo y sé feliz :)

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  3. Has tenido una vida muy triste, pero me alegro que ahora todo te vaya bien y que seas feliz. Eso de que a las mejores personas les ocurren cosas horribles es verdad, pero eres muy fuerte superando todo eso. Eres un ejemplo a seguir.
    Besos

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  4. Caray! Mis respetos para tu mama, que es la verdadera heroína de la historia de tu vida, ya tejeras una historia cuando seas madre! Yo he crecido con mi padre, que se parece mucho al tuyo, fue repartiendo hijos a diestra y siniestra y mintiendo tanto como respiraba, lo odie y mucho pero un día donde la muerte lo tenía en sus brazos, lo perdone y jure que ya no lo odiaría. Ahora vivo tranquilo! Mi madre es también una fuerza importantes en mi vida! Yo la quiero mucho! Yo también sobreviví a la ausencia de mi padre que aunque estaba con nosotros siempre estaba lejano.

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  5. Hola!!, es la primera vez que paso por tu blog y me ha encantado así que te dejo un premio en el mio, espero que te guste ^^,pasare más a menudo, muchos besitos, Te sigo ^^

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  6. También soy hijo de un padre ausente que odio hasta el cansancio, pero bueh, que grande es tu historia has pasado por mucho y que hermoso encontrar un amor que literalmente te cambio tanto, un aplauso pa tu mami ;)

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  7. No creo q haya podido leer el post q mencionas, pero tu historia me llega como una esperanza justo a la circunstancia q estoy pasando en estos momentos. La vida continua aunque no esten quienes deberian amarnos primero.

    Saludos!

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  8. Ha sido inevitable no llorar, es que me encanta mucho este texto por la emotividad que trae, y mas porque es tu historia. Yo confió en que tienes mucho para dar, mucho. Que hermosa familia tienes, has sido afortunada ♥
    Te deseo miles de éxitos en tu vida :D

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  9. =) Las guerreras no necesitan saber de donde vienen... y aunque lo sepan no necesitan de ellos... las guerreras pueden solas! sabiendose amadas y amando a alguien especial!!! tu mami es una guerrera, como tu podrías ser diferente? Saludosss

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  10. tenemos la misma historia que contar, tambien creci sin mi padre y con una madre que lo dio todo por darme lo mejor, tuve a mi lado un padrastro que lamentablemente no pudo aser mucho por mi,pues el vacio que sentia era mucho mas grande que todo para ese entonces, pero luego de entender las cosas aunque no del todo por que nunca voy a comprender la razon de su abandono, entendi que dios tiene un proposito para todo y que si el permite que algo ocurra en mi vida yo se que sera para bien.. mucho exito en tu vida adriana.

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