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La frase...

"Te lamentas continuamente de cosas que dejaste de hacer o que hiciste mal en el pasado, como si eso sirviera ahora de algo. ¿Por qué no te perdonas y aceptas que hiciste lo mejor que sabías en cada momento y lugar?, tienes derecho a evolucionar."

martes, 24 de marzo de 2015

Tú seductor, yo masoquista.

¿Será a mi tumba que lleves rosas la próxima vez? 

Con un roce de tus manos sabes hacer que me entregue a ti, con un susurro de tus labios alejas los temores que comienzan a surgir, conoces muy bien el arte de la seducción, y yo aquí por mi parte soy presa fácil del ágil cazador.

Sí, es cierto, te perdoné, otra vez lo hice, lo sabías, me fallé.

Te perdoné tus mentiras, tus faltas, tus golpes... volví a caer, no pude conmigo misma, en tus ramas de nuevo me enredé. Estoy mal, eso lo sé, pero no entienden que te amo, que sin ti no sé qué hacer.

Trajiste rosas a mi cama y en tu cara de ángel vi la culpa reflejada... quizá esta vez sea cierto, quizá no finjas tu lamento, quizá esta vez ya todo cambie; Me pides que no se entere nadie, me dices que será la última vez, me juras que me amas, que te desconoces, que no eras tú, que sin mi mueres... Y YO TE CREO.

Te perdoné, pero no te equivoques, no significa que el dolor simplemente se haya ido, esas cosas no funcionan así, no tengo una papelera de reciclaje que simplemente se vacía y se puede borrar todo aquello que ya no se quiere recordar, demasiado utópico.

Aún con mi cuerpo flagelado y mi rostro ensangrentado, con mi alma remendada y mi corazón apuñalado, aún así busqué fuerzas para amarte...

Te besé, te abracé y te dije que te amaba, volvieron las niñerías y la complicidad, pero dentro de mi aún recordaba el dolor, aún quemaba el recuerdo.  No me culpes, soy humana y peor aún: soy mujer, las mujeres no olvidamos fácilmente, somos seres masoquistas y nos gusta recordar, martirizarnos y llorar una y otra vez por el mismo dolor, suena feo pero por mi propia experiencia y mera observación he llegado a esa conclusión.

Me he vuelto tan frágil a tu tacto, tan moldeable entre tus manos... has profanado mi coraza, mi temple se derrumba cuando estás tú. ¡Date cuenta del poder que ahora tienes sobre mi! Yo lo noté demasiado tarde, ya no podía hacer nada, cuando le vi ya había calado demasiado dentro de mi...

No me quejo, quizá siendo masoquista me gusta esto que siento, hasta cierto punto me hace sentir viva descubrir que pude amar, que este amor es ya tan fuerte que ha sabido hacerme llorar, temblar, temer... incluso odiar.

Te veo y no lo puedo evitar, me vuelvo a enamorar, loca y perdidamente me vuelves a hechizar, no sé qué es lo que tienes pero sí: te veo y en ti encuentro al más bello de mis sueños, se derrumba de repente, se convierte en pesadilla, pero mi corazón aún le ama, mi mente aún le aclama.

Quizá esta sea la última vez, quizá no... quizá la próxima no resista, quizá mi cuerpo desista, quizá los golpes ya no sanen y mi corazón simplemente falle, no lo sé... ¿será a mi tumba que lleves rosas la próxima vez? 

Con un roce de tus manos sabes hacer que me entregue a ti, con un susurro de tus labios alejas los temores que comienzan a surgir, conoces muy bien el arte de la seducción, y yo aquí por mi parte soy presa fácil del ágil cazador.

-AdriannaRossi.-

1 comentario :

  1. Se que es tan triste lo que voy a decir, pero me gusto leerte... esa fineza al escribir, esos versos limpios y que invitan a sentir el dolor de la protagonista, y con la música de fondo... todo queda como para llorar! Las mujeres seres masoquistas, nos gustar recordar el dolor y volver a llorar... tan cierto! Saludos... Beso enorme.

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